Bases científicas del masaje como terapia

De hacerse una competencia la terapia actual más antigua, de seguro ganaría la terapia manual. Es innegable que el masaje ha sido siempre un método curativo, ahora bien ¿podría decirse que realmente funciona? En el actual siglo XXI, en plena era científica, donde la medicina está viviendo el paradigma de la Evidencia, nos cuestionamos el masaje ¿trasciende lo físico?

Remontándonos a su historia: la idea de que se puede curar a los enfermos a través del contacto es de antaño. El primer documento escrito sobre masoterapia fue chino, hay referencias de hindúes, egipcios, persas del uso de técnicas manuales,  Hipócrates enseñaba a sus alumnos la importancia superlativa de las fricciones, un experimento alemán del siglo XIII, cuenta como un emperador separó a un grupo de bebés para que las nodrizas cuidaran sin

 hablarles y sin hacerles caricias o cualquier muestra de contacto a través del contacto físico. El objetivo fue qué lenguaje hablarían al no conocer la comunicación que tenía establecida la sociedad; pero el experimento terminó principalmente demostrando la importancia del tacto, ya que todos los niños murieron antes de tener edad de aprender cualquier tipo de idioma.

Fue Ambrosio Paré en el siglo XIX que descubrió sus aplicaciones en traumas, fatiga muscular y problemas post operatorios.

 

Tanta evidencia hizo que a mediados del siglo XIX el masaje se pusiera en boga en Europa occidental y Norteamérica, realizándose muchos estudios y publicaciones sobre sus beneficios. Todo esto llevó a que las técnicas manuales fueran la principal forma de la medicina terapéutica hasta la revolución farmacéutica de la década de los 40 en el siglo XX.

Hoy día la evidencia de la historia nos grita que el masaje funciona como terapia. Sin embargo el hombre de ciencia sigue depositando su fe ciega únicamente en aquello que pueda entender, en aquello en lo que pueda encontrar una explicación para el cómo, el dónde, el cuándo y el porqué. Entendemos que la confianza es importante a la hora de evaluar su efectividad, analizaremos de qué manera actúa el masaje en el ser humano.

 

Es destacable como se notan resultados positivos no solamente a nivel físico sino también en un plano psico-emocional. Queda demostrado en enfermedades que acusan de estrés, depresión y ansiedad. El masaje no se remite al cuerpo, lo trasciende. Es una terapia holística y en ello radica su mayor importancia.

 

 

 

 

 

Aquí expongo algunos ejemplos de cómo ayuda :

  • disminuye la ansiedad y la percepción del dolor, ayuda a la relajación del paciente y en el mantenimiento de su estado psicológico.
  • cefalea: disminuye la frecuencia, duración e intensidad de los dolores, reduce el estrés y mejora el sueño.
  • dolor crónico de espalda: reduce el dolor, la ansiedad y la depresión, mejora el rango de movimiento del tronco, el sueño.
  • dolor de espalda: baja el síntoma de dolor y la contractura muscular. Mejora la movilidad.
  • epoc: mejora la función pulmonar, reduce la ansiedad y disnea.
  • fibromialgia: reduce la ansiedad, el estrés, la calidad del sueño, disminuye la rigidez, la fatiga y los puntos sensibles.

 

Publicado el 17/11/2009 por efisioterapia

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